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Riparian habitat restoration and southwestern U.S.A. native fish assemblages: a tale of two rivers

Authors: Rinne, John N.1, Miller, Dennis*2

Year: 2004 (xxxvi)

Abstract

Aquatic habitat and its quality are keystone features for conservation and sustaining fishes. In the southwestern United States, livestock grazing has occurred on landscapes for more than a century. Because of aridity and frequent droughts, domestic livestock often resort to wetlands and riparian stream corridors for forage and water. One argument against this kind of la nd use is the indirect impact on many threatened and endangered native fishes within these aquatic habitats. Removal and reduction of livestock, to improve and restore riparian vegetative habitat, is a management alternative that has been implemented across a large proportion of streams in the southwestern USA. We present data on two river systems, the Gila and Verde, from which livestock have been removed for similar periods of time. Fish assemblages in these “improved” riparian areas have responded in two markedly different manners. In one, introduced species of fishes are now dominant. In the other, native fishes predominate the assemblages. The rela vant questions are “ Does riparian restoration always translate into na tive fish restoration and conservation”? Or, “Does one size fit all”? We

compare physical habitat data and fish assemblages in these two river systems, and suggest that natural geomorphic and hydrologic influences are perhaps more important in sustaining fish assemblages than is simple increase in riparian vegetation.

Resumen

La restauración de hábitat ripario y los co njuntos de peces nativos del suroeste del EUA: un cuento de dos ríos La calidad del hábitat acuático es una característica clave para la conservación y sostenimiento de los peces. El pastoreo de ganado en el paisaje del suroeste de los Estados Unidos de América (EUA) se ha dado por más de un siglo. Sin embargo, a causa de la aridez del clima y las sequías frecuentes, el ganado se ha dirigido muy a menudo a los humedales y afluentes que son corredores riparios para obtener forraje y agua. Uno de los argumentos en contra de que se usen esas áreas de esa manera es el impacto indirecto que sufren muchas especies nativas de peces, ya amenazadas o en peligro, que viven en esos hábitats acuáticos. La remoción y reducción de ganado, para mejorar y restau rar el hábitat de vegetación riparia, ha sido una alternativa de manejo que se implementó a lo largo de un a gran porción de afluentes en el suroeste de EUA Se presentan datos de dos sistemas de ríos, el Gila y el Verde, de los cuales se ha removido el ganado por periodos de tiempo similares. Los conjuntos de peces en esas áreas riparias “mejoradas” han respondido en dos formas notoriamente diferentes. En una, se encuentra que las especies de peces introducidas son ahora las dominantes. En la otra, son los peces nativos que dominan en los conjuntos ícticos. Las preguntas relevantes son: “¿La restauración riparia se traduce siempre en la restauración y conservación de peces nativos?”o bien, “Un tamaño es adecuado para todos?”. Se compararán los datos del hábitat físico y los conjuntos de peces entre esos dos sistemas. Se sugerirá que las influencias naturales hidrológicas y geomórficas son quizá más importantes en el sostenimiento de los conjuntos de peces que un simple incremento en la vegetación riparia. Rodiles-Hernandez, Rocio1; Hendrickson, Dean A.*2; Lundberg, John G.3 (1-Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), San Cristobal de las Casa s, Chiapas, México & Texas Memorial Museum; 2-Texas Memorial Museum, Univ. Texas, Austin; 3-Philadelphia Academy of Natural Sciences) A new, phylogenetically puzzling catfish from Mesoamerica underscores how much remains to be discovered about Mexico’s ichthyofauna ABSTRACT Despite the fact that Mexico’s largest river, the Rí o Usumacinta, has been considered one of the bettercollected basins in the country, including collections made by both S. E. Meek and R. R. Miller (not to mention D. E. Rosen and many others), recent discoveries there underline how little we know about the biodiversity of not only this basin, but probably most of Mexico. In 1996, the first specimen of a new, relatively large (up to 427 mm SL) catfish was collected in the Lacanjá River, Chiapas, by the first auth or while working on her doctoral thesis project. Other specimens were later collected elsewhere in th e Usumacinta drainage, but preliminary taxonomic analys es proved frustrating because the new species was not easily assignable to any known catfish genus. In 1998, collaboration began between the University of Texas and ECOSUR to carry out additional osteological and morphological analyses. Continuing ambiguity regarding assignment of the specimens to (now) either genus or family, led to collaboration with siluriform experts at the Philadelphia Academy of Natural Sciences. Externally, the new catfish is very similar to Pylodictis and (except for size) Noturus, and superficially appears assignable to Ictaluridae, with which it shares a barbel on the posterior naris. However, its invariant and plesiomorphic pelvic-ray count of 6 is unknown in Ictaluridae, and the pelvic girdle also appears plesiomorphic. A now-large suite of osteological and other internal anatomical autapomorphic characters differentiates it from ictalurids and all other families. Our preliminary analyses of a large morphological dataset, scored across most known siluriform families, indicate it to be a monotypic representative of a very deep clade with unresolved relationships. Preliminary analysis of mtDNA sequences, across a similarly broad representation of siluriforms of the world, produced the same result. We considered placing this unusual catfish in its own, new, monotypic family, but for now leave familial status as “ incertae sedis.“ We discuss conservation and biogeographic issues brought to light by this new species and comment on its ecology, and note that it has long been known to, and occasionally is eaten by, indigenous peoples of the region.

RESUMEN Un nuevo bagre, con un desconcertante patrón filogenético de Mesoamérica, revela cuánto queda aún por descubrir en la ictiofauna de México Al margen del hecho de que el Río Usumacinta, el río más largo de México, ha sido considerado como una de las cuencas con mayor número de colectas en el país , incluyendo las colecciones de S. E. Meek y R. R. Miller (sin dejar de mencionar a D. E. Rosen y muchos otros), los descubrimientos recientes subrayan lo poco que se conoce acerca de la biodiversidad no sólo de esa cuenca sino quizá de la mayor parte de México. En 1996, el primer autor colectó (mientras trabajaba en su tesis doctoral) el primer especímen de un nuevo bagre relativamente grande (hasta 427 mm longitud patrón [estándar]), en el Río Lacanjá en Chiapas. Posteriormente se colectaron más especímenes en otros sitios de la cuenca del Usumacinta, pero los análisis taxonómicos preliminares fueron frustrantes pues la nueva especie no se colocó fácilmente dentro de alguno de los géneros de bagres conocidos. En 1998, se inició la colaboración entre la Universidad de Texas y el ECOSUR, para llevar a cabo análisis morfológicos y osteológicos adicionales. La ambigüedad continuaba con respecto a la asignación de los especímenes (ahora) ni a un género ni a una familia, condujeron a establecer la colaboración con expertos en siluriformes de la Academia de Ci encias Naturales de Philadelphia. El nuevo bagre es externamente muy similar a Pylodictis y (excepto por el tamaño) Noturus, y superficialmente podría ser asignado a la familia Ictaluridae, con la que comparte una barbilla nasal en el nostrilo posterior. Sin embargo, el conteo invariable y plesiomórfico de los radios pélvicos de 6, no se conoce en Ictaluridae, además la cintura pélvica parece ser también plesiomórfica. La ahora la rga lista de caracteres osteológicos autapomórficos y otros caracteres anatómicos internos autapomórficos lo diferencian de los ictalúridos y todas las demás familias. Los análisis preliminares de una gran cantidad de datos morfológicos, comparados con los de la mayoría de las familias de siluriformes, se sugiere que es un representante monotípico de un clado muy profundo sin relaciones resueltas. Un análisis prelim inar sobre algunas secuenci as de ADN mitocondrial, también comparadas con las de una amplia representación de siluriformes a nivel mundial, dió el mismo resultado. Se consideró colocar a esta nueva especie partic ular en su propia familia monotípica, aunque por el momento se dejó el estatus de familia como “incertae sedis”. Se discuten temas de biogeografía y conservación que surgieron a raíz de este nuevo descubrimiento, y se comenta sobre la ecología de la especie, y se nota que los indígenas de la región la conocen ya de largo tiempo y ocasionalmente la consumen.