Indirect effects of snail distribution on the White Sands pupfish, Cyprinodon tularosa
Authors: Rogowski, DL, Stockwell, CA
Year: 2001 (xxxiii)
Abstract
White Sands pupfish, Cyprinodon tularosa, is endemic to only four localities in southern New Mexico. Recent work shows that parasite communities vary within and am ong populations. For instance, in the Salt Creek population parasite intensity varies spatially and is heavily infect ed by two species of flukes (H eterophyidae). One infects the
gills and the other is found in the body cavity (mesentery and liver). Occurrence of the parasites appears to be dictated by the presence of an intermediate host, a newly recognized springsnail, Junturia tularosae. Springsnails are limited in distribution to the middle reaches of Salt Creek. Th eir upper distribution is bounded by a 2m-high waterfall, but downstream distribution appears to be primarily limited by salinity. Recent experiments show that J. tularosae can tolerate salinities between 3 and 35 ppt, but reproduction is compromised at salinities above 25 ppt. Salinity within Salt Creek varies by location and season, and apparently explains the limited distribution of the springsnail. Thus, incidence and amount of parasitism can vary within Salt Creek by an order of magnitude. As expected, pupfish above the waterfall were not parasitized due to the absence of the springsnail, but pupfish from the middle section had an average of 627 (SD ±582) body-cavity parasites and 862 (SD ±460) gill parasites. Pupfish from the lower section had an averages of 6 (SD ±4) and 6 (SD ±8) parasites in the body cavity and gills, respectively. We discuss some potential impacts of parasitism on White Sands pupfish in terms of life history characteristics (e.g., size at maturity, lipid content, and growth). The recovery plan calls for translocating and creating “replicate” populations of pupfish. Our work suggests that parasite communities should be considered when planning such programs.
Resumen
Efectos indirectos de la distribución de cara coles sobre el cachorri to de White Sands, Cyprinodon tularosa El cachorrito de White Sands, Cyprinodon tularosa , es endémico en tan sólo cuatro sitios del sur de Nuevo México. En investigaciones recientes se ha encontrado que las comunidades de parásitos varían dentro y entre poblaciones. Por ejemplo, en la población del Arroyo Salt, la intensidad de los parásitos varía espacialmente y está muy infectada por dos especies de tremátodos (Heterophyidae). Una de ellas infecta las branquias y la otra se halla en la cavidad corporal (mesenterio e hígado ). La presencia de los parásitos parece estar regida por la presencia de un huésped intermedio, una especie recientemente descrita de caracol de manantial, Junturia tularosae. La distribución de los caracoles de manantial se limita a las porciones centrales del Arroyo Salt. El límite de su distribución río arriba es una catar ata de 2 m de alto, aunque la distribución río abajo parece ser limitada principalmente por la salinidad. Experimentos recientes muestran que J. tularosae es capaz de tolerar salinidades de entre tres y 35 ppt, aunque su reproducción es afectada a salinidades superiores a 25 ppt. En el Arroyo Salt la salinidad varía espacial y temporalmente, lo cual parece explicar la distribución restringida de este caracol de manantial. De hecho, la incidencia e intens idad de parasitismo puede variar dentro del Arroyo Salt hasta en un orden de magnitud. Como era de esperarse, los cachorritos río arriba de la catarata no estaban parasitados debido a la ausencia del caracol, pero los de la porción ce ntral mostraron promedios de 627 (DE ±582) parásitos de la cavidad corporal y 862 (DE ±460) parásitos de branquias. Los cachorritos de la porción más baja mostraron promedios de 6 (DE ±4) y 6 (DE ±8) parásitos en la cavidad corporal y en las branquias, respectivamente. Se discuten algunos impactos potenciales del parasitismo en el cachorrito de White Sands en cuanto a caracteres del ciclo de vida (v.g., edad de madurez, contenido de lípidos, crecimiento). El plan de recuperación implica la translocación y cr eación de poblaciones “réplica” del cachorrito. Nuestras investigaciones indican que en la elaboración de dichos programas debiera considerarse a la comunidad de parásitos.
